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Los videojuegos y la agresividad
Un experimento realizado por psicólogos norteamericanos demostró que
los usuarios de videojuegos violentos presentan una respuesta cerebral
reducida ante imágenes de violencia de la vida real.
Bruce Bartholow, investigador de la Universidad de Missouri-Columbia
(Estados Unidos), estudió a un grupo de jugadores habituales, cuya
actividad cerebral registró mediante encefalogramas. Después de
determinar qué tan afectos eran a los videojuegos violentos, los
participantes fueron expuestos a imágenes de la vida real, entre las que
se hallaban escenas violentas y otras negativas, pero no violentas, como
animales muertos o niños enfermos.
Los resultados fueron sorprendentes. Los electroencefalogramas de los
que más tiempo les dedicaban a los videojuegos violentos revelaron una
respuesta reducida y demorada ante las imágenes violentas, debido
según el investigador a una pérdida de sensibilidad.
No todos, sin embargo, coinciden. Existen opiniones que sostienen que
no hay forma de demostrar que se produzca esa desensibilización que
aumenta la agresión en la vida real.
Las nuevas tecnologías han abierto un debate en torno a cómo influyen
en las funciones cognitivas de niños y adolescentes, pero también de
qué manera impactan en su vida social y hasta en su estado físico.
La primera recomendación es buscar el equilibrio, tratar de que los
menores no concentren su atención sólo en ellas, sino que compartan
su tiempo con otras actividades. Si, además, tienen preferencia por
los videojuegos violentos, según las citadas investigaciones, pueden
aumentar su agresividad y de alguna manera desensibilizarse frente al
sufrimiento propio y el de los demás.
"Los videojuegos y la agresividad" (2010, enero 28), en El Tiempo.